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jueves, abril 09, 2009

Hormigas

Hoy pensé que somos hormigas siguiendo un camino a ninguna parte, tomando decisiones con poca visión, sin perspectiva y, sobre todo, confiando en el instinto.

Siguiendo esa lógica evitamos con azar los malos pasos: cuando huele mal, cambiamos de rumbo; cuando se siente bien, seguimos en esa dirección. Y así, hasta que el gran piano de la muerte cae sobre nuestras cabezas y no nos da tiempo ni de caer en la cuenta de que no hay un objetivo final, solo ansias de caminar.

Pensé así porque me hoy me sentí mas hormiga que nunca.

Palabra de Sísifo.













miércoles, noviembre 05, 2008

Va de zombis

La realidad, o lo que ocurre verdaderamente, no es verdadero. A ver, ¿Cómo me aclaro? Cada entidad llamada ser humano, se forma en su asombroso y pequeño seso, la idea de la realidad. Esa realidad es independiente de la de los demás, no hay realidad compartida. Ah! no, espera, que si, que si que la hay: Cuando el ser delega el control de la realidad a otros entes externos, entrega los controles, los mandos de su propia libertad, allí, en ese escenario, suelen presentarse realidades compartidades, comunes, y normalmente abyectas.

A esos seres se les llama zombis. y, creanme, los zombis viven y se reproducen entre nosotros, por doquier y en cantidades ingentes. Entre mas somos en este planeta (vamos para los 7 mil millones) mas zombis se crean (y hay mas que arrastran a los otros), y, simúltaneamente, mas se depuran esas entidades que, cordialmente, gratuitamente, aceptan los timones mentales de la gente dormida.

sábado, julio 12, 2008

Boticas

De nuevo en sintonía. He estado ocupado, tomando decisiones, asiendo de nuevo el control de mi vida, de mi tiempo por estos lares. No he dejado de liberar mi mente, que siempre termina embelesada con las extrañezas con las que vivimos a diario.

Hace algunos días me encontré hablando de dictaduras con gente del trabajo, como por cambiar la costumbre de hablar de finanzas, el tema surgió y parecía que todos tenían algo que decir. Será el hartazgo de hablar de brokers, transacciones, tasas de retorno y demás jerga que nos persigue para robarnos dignidad y tiempo. Pensé.

Uno de los tertulianos (si me permiten llamar tertulia a este engendro de conversación) justificaba a Stalin sin claros argumentos pero con extrema pasión.  Ideas desestructuradas, con opiniones prestadas, sin posibilidad de una conversación sensata. El debate terminó poco después con un acuerdo tácito: "Tenemos ideas radicalmente opuestas y no merece la pena desgastarnos por cuanto no me importas". La escena sigue volviendo a mi mente, que trata y trata de entender, de descubrirle aristas que me ayuden a comprender.

Estamos tan acostumbrados (con una unanimidad apabullante) a ensalzarnos con las mieles de la libertad de expresión, de elección, de credo, de opinión; que con algunas matizaciones, damos por sentadas y, normalmente, acto seguido nos movemos a discutir las regiones donde se sufre, donde hay déficit de libertad, y en el mejor de los casos, a señalar excepciones aquí y allá.

La cantidad de información de la que parece que disponemos nos abruma y nos convence que estamos en una de las mejores eras de la historia de la humanidad, "Con un potencial enorme!"

¿Cómo vamos a ser libres de opinar, de escoger si lo que opinamos y escogemos es lo que opinan y escogen otros?

Vivimos en un orden donde nuestras opiniones son de botica,  donde expresamos lo que pensamos en una o dos frases posiblemente prestadas, donde la opinión es utilizada como herramienta de pertenencia a algún grupo y no como una causa de ello. En ese orden donde tenemos muchos productos de dónde elegir rápidamente, como un McDonalds de ideas, moral de comprar, usar y tirar.

Esta es la sociedad perfecta para crear idiotas mentales, gente que se ciega con espejos, bisutería barata, oropel; ruidos y luces coloridas para entretener la parte mas banal del cerebro. Mientras, los verdaderos estímulos nunca llegan donde deben llegar, allá en los mas profundo de la mente, donde se forman opiniones personales (palabras que se me antojan oximorón).

Dejemos comprar moral, opiniones, criterio en el supermercado y fabriquémoslo nosotros mismos como nos de la gana pero creando una estructura personal para determinar, lo bueno, lo malo, como gastar nuestro tiempo, qué hacer, en una palabra: VIVIR!. 

Sin una estructura mental coherente no podemos filtrar la inmundicia de lo útil, no podemos escapar del rebaño en el que nos encontramos, jamás podremos ser Personas y como consecuencia decidir con autenticidad qué pensar y cómo usar nuestro tiempo en este vividero. Leamos, leamos!



PS:  Callas me tranquiliza los sábados.



viernes, septiembre 28, 2007

Súplicas


Hay gente que anda por ahí suplicando todo el tiempo para que los otros confirmen que su vida no es banal, que tiene sentido y que todas las decisiones que han tomado son acertadas por el bien de la aciaga competición que es el vivir.

sábado, febrero 24, 2007

Yo, Commuter


Un, dos, tres... despertador, despertar, esperar a que el corazón aumente su frecuencia de forma gradual, levantar! Un, dos, tres... desayuno.. un, dos, tres, bañarse, un, dos, tres, a caminar con paso rápido a la parada de autobuses, un, dos, tres, al bus, esperar, un, dos, tres, el buenos días en el trabajo, un, dos, tres, en el ordenador horas y horas, un, dos, tres, estrés, un, dos, tres, corta caminata de mediodía, un, dos, tres, mas trabajo, un, dos, tres, humano derretido.


Así han sido mis días últimamente. De esos que caen muy cerca de la categoría de lamentables pero que se salvan por algunos pequeños detalles como la buena música que permite perderse en la bahía de Nagasaki odiando Pinkerton mientras voy en el autobus, con los demás commuters, o disfrutar de un Tchaivoksy que ralentiza todo el agite de la ciudad, o los conciertos de piano de Rachmaminov que resuenan y vibran mas que el autobus de dos pisos, o el Papageno de Mozart burlándose de la carrera de ratas mientras canta su nombre como si de una gallina se tratara.

martes, enero 16, 2007

Homo Consumens

Por aquí de nuevo. A pesar de andar ocupado, en la carrera sin sentido en la que se convierte la vida con demasiada frecuencia.

Hace poco se publicaba en The Economist, un artículo hablando sobre la felicidad. ¿Están, las empresas, o el capitalismo (de “libre” mercado) llevando felicidad a la gente? Vaya pregunta, tiene cojones, que la felicidad tenga que venir procesada, empacada, y vendida. Pero resulta que… así es! Hace pocos días, también, se reveló el nuevo producto de la empresa (que a veces la gente se olvida de que es una empresa) Apple, llamado el iPhone. Hubo páginas web que narraban el acontecimiento (la presentación, delante de un grupo de admiradores, que no digo consumidores) como si se tratara de un partido de fútbol del mundial o una secta milagrosa. La gente sigue la presentación para ver “como una empresa va a cambiar la forma en la que usamos un producto o un servicio” y en el proceso, se sienten mejor!.

La capacidad de decisión humana ya no está en manos de lo hombres, se controla desde despachos empresariales con documentos y estudios de focus groups invirtiendo millones y millones ajustando la maquinaria sicológica (el producto como tal importa muy poco en proporción). En este contexto, se empieza a entender que la gente se sienta feliz comprando un producto.

Se han derramado chorros de tinta (o de bits) sobre el Homo Consumens, pero nunca será suficiente para explicar la locura a la que nos enfrentamos hoy por hoy: la gente se siente feliz comprando, se siente libre decidiendo qué comprar, las empresas disfrazan productos y servicios con cualquier vestido que encuentren (incluso rebeldía, anarquismo, anti-capitalismo!); lo importante es vender mas (cualquier cosa se puede vender incluso abrazos).

El ser humano siempre tiene que estar ocupando su tiempo, su seso, en resolver problemas aunque sean simples. Cada día el Homo Consumens en el primer mundo, está ocupado comprando algo o decidiendo qué compra: desde una casa a un ordenador, una aspiradora, un tapete, y sobre todo electrónica (¿Cómo pudimos vivir antes sin iPods, cámaras digitales y televisores planos?). El resto de mundo se afila los dientes en la cola del progreso, que no avanza prácticamente nada dicho sea de paso.

El prurito de consumo ocupa demasiado tiempo del seso de la gente. Mientras tanto
unos pocos, muy pocos, ríen con sonrisas fabricadas y sentados en mesas metálicas blancas cerca del campo de golf, comentando entre güisqui y güisqui el espectáculo que ayudan a generar sin el menor pudor.

PS: Leo que una mujer ha muerto por aguantar orina en un concurso radial. Todo por esperar la última consola de video juegos

martes, septiembre 05, 2006

Uniformados (I)



Desde el principio del todo han aparecido fuerzas homogenizadoras subrepticias. Energías potentes que como bisturí, separan las malas manzanas de las buenas, uniformizando, adocenando conciencias. Las arrugas no están permitidas. Si en algo estamos de acuerdo en estos tiempos alienantes, es que no nos gusta la diferencia, lo realmente diferente porque actuamos contra ella, todo el tiempo. Vil mundo el que nos tocó que presume de individualismo y diferenciación siendo el menos individualista y menos diferenciador que pudo haber existido.

Modernidad, futuro, progreso, promesas de paraísos aquí o en el mas allá; eso es lo que compramos con la moneda mas cara que existe: nuestra vida, nuestro tiempo, aquí en el mas acá. De eso vivimos, es nuestra gasolina diaria, lo que nos hace querer salir día tras día de nuestra pequeña liberación que es el dormir. Esa es nuestra falsa llama de vida. Yo sueño con levantar mi vela al viento para que él lo apague por mi.

Peor que no ser libre es creerse libre falsamente.

lunes, septiembre 04, 2006

Descriptible en 71 palabras

Yo conocí a una persona que se inflaba de cocaína, alcohol y porros los fines de semana; y que le daban pavor las redes inálambricas porque “podrían producir cáncer”. En los momentos de resaca odiaba la globalización e iba a una que otra manifestación a favor del comercio justo o Palestina. Vestimentas alternativas para no pasar desapercibido. Pelos al viento. Gafas oscuras a la moda e hiperactividad al hablar. Poca concentración.

miércoles, agosto 30, 2006

Estúpidas Estadísticas

Muchos Colombianos no saben quiénes son, para dónde van, o qué son.

¿Qué tal por empezar a aceptarnos tal cual somos? una mezcla de etnias, como dirían en Colombiano: un sancocho.

En cuanto a razas (grupos étnicos) las situación es mas o menos así:

1. La clase dirigente, los dueños de la finca (lo mas pocos) se creen blanco "Europeo". Compran sus zapatos en Milán o Nueva York, van a la ópera en París y no conocen Girardot (ni mas faltaba!).



2. La mayoría, el Colombiano mestizo, se separa del "indio" (que en Colombia, dicho sea de paso, es un insulto). Sería algo como:



Intentando, claro, pasar de la porción grande a la exclusiva, la llamada "clase dirigente", la casta alta.

3. La realidad vendría a ser algo cómo:





Ahora, ¿a alguien le debería realmente importar este tipo de clasificaciones? ¿Estupidos números que no sirven de nada? ¿A quien le importa, como diría Vallejo, si nos matamos igual? Nos tocó nacer en esa porción de tierra, todos mezclados. La lotería de la vida.

Mientras algunos coman en el Ritz parisino a costa de las desgracias de los otros; y algunos busquen la supervivencia en un basurero Colombiano; todo seguirá igual. Con mas o menos armas, mas o menos Uribes, mas o menos drogas, mas o menos reinados, mas o menos tele(-basura), mas o menos... lo que quieras...

sábado, agosto 12, 2006

Ventaja (competitiva)

Sábado. Conversación en un parque. Londres. Adolescente sudafricana de origen Inglés. Hablando sobre idiomas. Dice algo como: "Odio tener que aprender Afrikaans, es perder el tiempo, no representa ninguna ventaja (competitiva) para mi (vida)". 13 Años y pensando en competición.