jueves, mayo 31, 2007

Ermitaños


El cangrejo ermitaño es completamente vulnerable sin su concha, la concha de caracol. Gracias a la muerte del Caracol, el cangrejo ermitaño encuentra casas vacias, lugares donde meter y proteger la parte blanda y mas vulnerable de su cuerpo. Cuando encuentra una casa vacia, se apodera de ella luchando a muerte, si es necesario, para luego mudarse rápidamente. Una vez dentro expone sus grandes y duras tenazas para mantener a otros cangrejos fuera de su pequeño nicho.

El ser humano se considera completamente vulnerable sin modelos que seguir, sin guías que le eviten la molestia de pensar, de decidir por si mismos. Como el Cangrejo Ermitaño, es incapaz de construir una casa por si mismo: depende completamente de esas estúpidas, por asumidas, reglas gregarias y heredadas que nos inoculan durante toda nuestra vida. No creamos nuestro propio modelo, seguimos patrones (y a los patrones). Quemamos el tiempo de nuestra vida buscando una nueva casa ajena a la cual mudarnos. Somos tan soberbios que nos burlamos de las antiguas casas, como si hubieramos sido capaces de romper el ciclo, de liberarnos de ese sino triste.

Como el Cangrejo Ermitaño actuamos con disposición asesina para defender nuestra casa, nuestros modelos, nuestro modelo de vida, siempre erróneamente confirmado por el entorno.

... Y la vida se desvanece mientras migramos una y otra vez sin poder siquiera ser conscientes de su futilidad.

jueves, abril 05, 2007

Un día cualquiera


Mientras venía caminando hacia mi casa vi la escena. Una mujer de unos treinta y tantos, rubia, sentada en el borde de una parada de autobuses. Mirando hacia afuera, buscando señales del bus con la mirada medio perdida. Una botella de cerveza en una mano, (y algún reguero en el suelo), mostrando una incipiente barriga. Su hijo, de unos once años, a su diestra, jugando con un coche imaginario en el resto de la angosta y roja banca que suelen tener esas paradas. Una escena tétrica. Paso de largo sin dejar de pensar en la situación y tratando de buscar pistas, de confirmar si es su madre y si esta borracha, y sobre todo, explicar la indiferencia del hijo, como si fuera un día mas, como hubiera tenido que salir de casa y tomar un autobús hasta el pub donde su madre suele atiborrarse de alcohol. Tres metros mas allá me detengo, doy la vuelta y observo valiente. Viene el bus, ella se pone de pié y tambalea. Si, está borracha. Dentro del bus da un paso hacia atrás confirmando aun mas la borrachera. El niño, indiferente, la espera sentado al fondo el autobús.

sábado, febrero 24, 2007

Yo, Commuter


Un, dos, tres... despertador, despertar, esperar a que el corazón aumente su frecuencia de forma gradual, levantar! Un, dos, tres... desayuno.. un, dos, tres, bañarse, un, dos, tres, a caminar con paso rápido a la parada de autobuses, un, dos, tres, al bus, esperar, un, dos, tres, el buenos días en el trabajo, un, dos, tres, en el ordenador horas y horas, un, dos, tres, estrés, un, dos, tres, corta caminata de mediodía, un, dos, tres, mas trabajo, un, dos, tres, humano derretido.


Así han sido mis días últimamente. De esos que caen muy cerca de la categoría de lamentables pero que se salvan por algunos pequeños detalles como la buena música que permite perderse en la bahía de Nagasaki odiando Pinkerton mientras voy en el autobus, con los demás commuters, o disfrutar de un Tchaivoksy que ralentiza todo el agite de la ciudad, o los conciertos de piano de Rachmaminov que resuenan y vibran mas que el autobus de dos pisos, o el Papageno de Mozart burlándose de la carrera de ratas mientras canta su nombre como si de una gallina se tratara.

martes, enero 16, 2007

Homo Consumens

Por aquí de nuevo. A pesar de andar ocupado, en la carrera sin sentido en la que se convierte la vida con demasiada frecuencia.

Hace poco se publicaba en The Economist, un artículo hablando sobre la felicidad. ¿Están, las empresas, o el capitalismo (de “libre” mercado) llevando felicidad a la gente? Vaya pregunta, tiene cojones, que la felicidad tenga que venir procesada, empacada, y vendida. Pero resulta que… así es! Hace pocos días, también, se reveló el nuevo producto de la empresa (que a veces la gente se olvida de que es una empresa) Apple, llamado el iPhone. Hubo páginas web que narraban el acontecimiento (la presentación, delante de un grupo de admiradores, que no digo consumidores) como si se tratara de un partido de fútbol del mundial o una secta milagrosa. La gente sigue la presentación para ver “como una empresa va a cambiar la forma en la que usamos un producto o un servicio” y en el proceso, se sienten mejor!.

La capacidad de decisión humana ya no está en manos de lo hombres, se controla desde despachos empresariales con documentos y estudios de focus groups invirtiendo millones y millones ajustando la maquinaria sicológica (el producto como tal importa muy poco en proporción). En este contexto, se empieza a entender que la gente se sienta feliz comprando un producto.

Se han derramado chorros de tinta (o de bits) sobre el Homo Consumens, pero nunca será suficiente para explicar la locura a la que nos enfrentamos hoy por hoy: la gente se siente feliz comprando, se siente libre decidiendo qué comprar, las empresas disfrazan productos y servicios con cualquier vestido que encuentren (incluso rebeldía, anarquismo, anti-capitalismo!); lo importante es vender mas (cualquier cosa se puede vender incluso abrazos).

El ser humano siempre tiene que estar ocupando su tiempo, su seso, en resolver problemas aunque sean simples. Cada día el Homo Consumens en el primer mundo, está ocupado comprando algo o decidiendo qué compra: desde una casa a un ordenador, una aspiradora, un tapete, y sobre todo electrónica (¿Cómo pudimos vivir antes sin iPods, cámaras digitales y televisores planos?). El resto de mundo se afila los dientes en la cola del progreso, que no avanza prácticamente nada dicho sea de paso.

El prurito de consumo ocupa demasiado tiempo del seso de la gente. Mientras tanto
unos pocos, muy pocos, ríen con sonrisas fabricadas y sentados en mesas metálicas blancas cerca del campo de golf, comentando entre güisqui y güisqui el espectáculo que ayudan a generar sin el menor pudor.

PS: Leo que una mujer ha muerto por aguantar orina en un concurso radial. Todo por esperar la última consola de video juegos

lunes, septiembre 25, 2006

El Manual

A veces imagino esa cadena de producción humana de Un Mundo Feliz. A veces imagino que existen, que son muchas, que están por todo el planeta y que usan distintos métodos para generar varias clases de humanos según la necesidad. No físicamente, sino intelectualmente. Al final de la cadena unos funcionarios vestidos de blanco ponen los manuales de vida en las cunas de los bebés. Es EL manual que debe seguir durante su vida. Que pensar, que hacer en aquella y esta otra situación, en que seres imaginarios creer, contra que luchar, que genera placer, que no... todo. Instrucciones para no tener que preocuparse en seguir caminos desconocidos, altamente riesgosos, o aún peor, mortales. Algunos pocos rompen el manual en cuanto descubren la farsa y miran con estupefacción al resto. Ese resto que sigue las instrucciones estrictamente, esperando algo interesante en los últimos capítulos, en la últimas páginas, sin saber que no hay nada, absolutamente nada.

Y luego me confundo y no se qué es real y qué es pura imaginación.

viernes, septiembre 15, 2006

De Pelos

Yo también tengo amigos imaginarios. Si, como casi todo el planeta, que piensa, rompe, asesina, trabaja, baja, besa, come, se reproduce, calla, enamora y engaña, mientras siente que es observado por al menos un ser imaginario (¡vaya un voyeur!). Yo no podría actuar distinto, por supuesto. Los míos no están allí todo el tiempo, poniendo o quitando cáscaras de banano por donde voy sino haciendo sus cosas como todo el mundo.

Por ejemplo, está Joaquín, que no tiene que trabajar y dedica seis meses de su vida a viajar por donde le da la gana y otros seis meses preparando el siguiente viaje. Joaquín, tiene el vicio (tengo que llamarlo vicio) de ir al barbero por donde quiera que va. Yo siempre le digo que es la razón por la que se tarda tanto en cada sitio: esperando que le crezca el pelo un poco. Porque si algo hay que decir de Joaquín, es que es muy respetuoso con la gente y no va a andar por ahí, pidiendo cortes de pelo sin necesidad.

Tiene mil y una historias que contar y solo escuchándole hablar de los barberos, se puede, uno, estar horas y horas. Cómo olvidarse el barbero risueño de El Cairo, que tardó mas de dos horas en terminar. El de Estambul que no paraba de hablar de su hijo médico. Del barbero, en Sevilla, que en el verano no solo corta el pelo sino que hace la afeitada perfecta (dice que el calor abre los poros). El peluquero en Ulán Bator que usa dientes pulidos de camello para arrancar el pelo sin dolor mientras duerme al paciente hablando ese dulce idioma que hablan por allí. La peluquería con masaje de pies y manos simultáneo en Costa Rica. Ha puesto su cabeza a disposición de peluqueros filósofos, dentistas, chamanes, políticos frustrados, bomberos, y hasta un taxidermista. Todo el mundo sabe cortar el pelo, dice.

Joaquín, como muchos calvos, siempre anhela tener mas y mas pelo. Yo siempre le digo que no tiene que buscar explicaciones absurdas para sus viajes, pero me dice que no es eso, que son maneras, métodos de relacionarse con las comunidades locales para poder empezar el viaje de verdad.

Así que si ven a un calvo por allí, hablando con acento extraño y mostrando sumo interés por charlar, llámenlo Joaquín, igual estámos de suerte y estamos sincronizados, pensando en lo mismo.

martes, septiembre 12, 2006

Distopías

La mayoría de las llamadas distopías de ciertos libros (cine, teatro, óperas), nos generan cierto asombro, que por lejanas e irrealizables, es temporal. Dura mientras se lee el libro o se acaba el espectáculo. Pero ¿Por qué nos embelesan tales historias como magos a un niño? ¿Será porque representan mundos lejanos o difícilmente realizables a corto plazo pero nos acongojan igual?

Generalmente esas historias muestran implícitamente la versión normal de la sociedad para poder compararla con la otra, la distópica. Un puro truco comparativo pero útil.

Esas comparaciones se me antojan erróneas en muchos de los casos, porque ubican al receptor de la idea lejos de la sociedad distópica y cerca de la normal. Exactamente el mismo efecto cuando toda la sala del cine se siente muy cerca del héroe y odia al villano en la película de turno.

Pero, si miramos con detenimiento, la nuestra, la sociedad actual, se parece mas a la sociedad que no deseamos, a la que se usa como metáfora para transmitir la idea, la hipotética sociedad indeseable; que a la otra, la supuesta normal o deseable.

Miren ustedes esas sociedades cercanas con las que intentan mostrarnos, por efecto comparativo del blanco sobre el negro, el problema, el temor de que la sociedad ideal (y actual) se transforme en esa que todos quisiéramos evadir. Mírenlas y háganse ustedes preguntas como:

¿Qué tienen esas sociedades extravagantes que no tenga la nuestra?
¿Se parecen las sociedades positivas, ideales y/o deseables, y la actual?

La primera pregunta se respondería en la mayoría de los casos con casi todo y la segunda con casi nada.

Es como si usáramos un telescopio al revés.


PS: Perdonen el uso reiterativo de la odiada palabra normal (tema a tratar un día de estos)

martes, septiembre 05, 2006

Uniformados (I)



Desde el principio del todo han aparecido fuerzas homogenizadoras subrepticias. Energías potentes que como bisturí, separan las malas manzanas de las buenas, uniformizando, adocenando conciencias. Las arrugas no están permitidas. Si en algo estamos de acuerdo en estos tiempos alienantes, es que no nos gusta la diferencia, lo realmente diferente porque actuamos contra ella, todo el tiempo. Vil mundo el que nos tocó que presume de individualismo y diferenciación siendo el menos individualista y menos diferenciador que pudo haber existido.

Modernidad, futuro, progreso, promesas de paraísos aquí o en el mas allá; eso es lo que compramos con la moneda mas cara que existe: nuestra vida, nuestro tiempo, aquí en el mas acá. De eso vivimos, es nuestra gasolina diaria, lo que nos hace querer salir día tras día de nuestra pequeña liberación que es el dormir. Esa es nuestra falsa llama de vida. Yo sueño con levantar mi vela al viento para que él lo apague por mi.

Peor que no ser libre es creerse libre falsamente.

lunes, septiembre 04, 2006

Descriptible en 71 palabras

Yo conocí a una persona que se inflaba de cocaína, alcohol y porros los fines de semana; y que le daban pavor las redes inálambricas porque “podrían producir cáncer”. En los momentos de resaca odiaba la globalización e iba a una que otra manifestación a favor del comercio justo o Palestina. Vestimentas alternativas para no pasar desapercibido. Pelos al viento. Gafas oscuras a la moda e hiperactividad al hablar. Poca concentración.

sábado, septiembre 02, 2006

miércoles, agosto 30, 2006

Estúpidas Estadísticas

Muchos Colombianos no saben quiénes son, para dónde van, o qué son.

¿Qué tal por empezar a aceptarnos tal cual somos? una mezcla de etnias, como dirían en Colombiano: un sancocho.

En cuanto a razas (grupos étnicos) las situación es mas o menos así:

1. La clase dirigente, los dueños de la finca (lo mas pocos) se creen blanco "Europeo". Compran sus zapatos en Milán o Nueva York, van a la ópera en París y no conocen Girardot (ni mas faltaba!).



2. La mayoría, el Colombiano mestizo, se separa del "indio" (que en Colombia, dicho sea de paso, es un insulto). Sería algo como:



Intentando, claro, pasar de la porción grande a la exclusiva, la llamada "clase dirigente", la casta alta.

3. La realidad vendría a ser algo cómo:





Ahora, ¿a alguien le debería realmente importar este tipo de clasificaciones? ¿Estupidos números que no sirven de nada? ¿A quien le importa, como diría Vallejo, si nos matamos igual? Nos tocó nacer en esa porción de tierra, todos mezclados. La lotería de la vida.

Mientras algunos coman en el Ritz parisino a costa de las desgracias de los otros; y algunos busquen la supervivencia en un basurero Colombiano; todo seguirá igual. Con mas o menos armas, mas o menos Uribes, mas o menos drogas, mas o menos reinados, mas o menos tele(-basura), mas o menos... lo que quieras...

martes, agosto 22, 2006

Voluntad

a Javalenzuela drawing
Hace unos días empecé a experimentar lo que es la falta de locomoción. Algo pasó en mi espalda que me produjo un dolor agudo en cuanto me movía. Un jueves fui al hospital, el médico me recetó un "cóctel de fármacos" (sic) para el dolor que incluía la famosa Codeina. Un opiáceo. Luego de perder algunas veces el control espacial y taquicardia, suspendí el tratamiento.

Días después, comentándolo con Farfán, un amigo médico, me dice: "La codeína no bloquea el dolor, solo hace que no te importe". Fue inevitable pensar en todas las distracciones, diarias, mundanas que no nos quitan la voluntad, pero nos roban de la forma mas abyecta (sutil) el tiempo para ejercerla.

La voluntad empieza a ser un bien escaso, una actitud en vias de extinción.

sábado, agosto 19, 2006

Escaleras

El timbre de la puerta me despierta. Pienso en la desgracia que es bajar hasta la puerta y abrir. Me enfrento a las escaleras siniestras que me llevan a la calle. Recuerdo la odisea diaria de salir. Algo tan normal se ha convertido en mi mayor tormento. Largas, oscuras, siempre están esperándome, tratando de vencerme, de hacerme perder la razón, día tras día. Respiro profundo como quien quiere acumular energía justo antes de levantar un gran peso. Y las veo, oscuras, y peligrosas. Bajo con sumo cuidado, apoyándome en las paredes con mis brazos. Presumo un largo camino, como yendo al averno. El pomo está frío. Abro la puerta lentamente y veo dos mujeres jóvenes en la calle esperándome. Ojos negros apuntando hacia arriba, hacia mi. Pelos lisos y largos. Faldas hasta los tobillos y rebecas azules con el primer botón abrochado. Una de ellas sostiene una bandeja de plata con tres cascaras de limón usadas. Sin sonrisa pero con avidez me dice: “¿Tiene un minuto para su alma, es solo un minuto?”. “No!” y cierro la puerta con fortaleza.

sábado, agosto 12, 2006

Ventaja (competitiva)

Sábado. Conversación en un parque. Londres. Adolescente sudafricana de origen Inglés. Hablando sobre idiomas. Dice algo como: "Odio tener que aprender Afrikaans, es perder el tiempo, no representa ninguna ventaja (competitiva) para mi (vida)". 13 Años y pensando en competición.

domingo, marzo 19, 2006

lunes, marzo 13, 2006

Relaciones, nexos, enredos


Me encanta cuando descubro enlaces entre ideas, cuando soy yo mismo el que las conecta, en mi mente egoísta y enferma. La mayoría resultarían estúpidas desde fuera (!vaya si lo reconozco!), pero a mi se me antoja delicioso saber la relación entre el color de una mariposa en un bosque periférico japonés y el patrón que forman las luces de una bicicleta en una calle en una noche sin luna. Esas pequeñas chispas, esos destellos abren mi curiosidad y, hoy, creo, es una de las pocas razones para vivir. Aunque nunca sepas cuando vendrá la próxima y si sabrá a la torta de antología que me comí hoy en la Tate Gallery después de ver la exposición del movimiento Bauhaus, en el últmo piso del edificio viendo el Támesis y con agradable compañía; O si tendrá la textura, el sabor del ácido que dejan las hormigas al caminar en un árbol amazónico.

Un barra vertical de un cuadro de Kandinsky puede traerme a la mente esa torre misteriosa de aquél pueblo Macondiano en el que viví y que todavía intento salvar de mi eficiente trituradora de recuerdos. Una figura imposible de Josef Albers que te revuelve el estómago y que convence al cuerpo para que ruegue dejar de ver; y la mente masoquista insiste mientras prepara una nueva visita al Tate Britain para ver aquél cuadro de Francis Bacon que produce la misma sensación insana.

Afuera, en el mundo que la gente llama real, siguen la maraña de relaciones personales, mas enredadas que nunca y que miro desde fuera a pesar de que el hilo me pertenezca. Las miro y me río y me burlo y adivino cómo enredarlas mas y las señalo con el indice mientras la otra mano sostiene mi estomago por la risa que me producen. La risa se transforma en risa nerviosa y mis ojos se tornan rojizos y ahora todo no es tan agradable.

Idea: Es un privilegio preocuparse solo por el próximo día. Planificar, proyectar, administrar el tiempo en unidades pequeñas.

miércoles, febrero 22, 2006

Engranajes

Escribir es un privilegio comparado con lo que hace la mayoría de la gente, que viven como partes o piezas de una máquina, dedicados a mantener el motor de la sociedad girando sin sentido

Blaise Cendrars

jueves, febrero 16, 2006

Autómatas finitos (o Desmontando memes I)

Soldados Colombianos "trabajando" por la patria

Hace algunos días vino a mi mente una melodía siniestra. Se sabe que no controlamos lo que pensamos, a veces la mente va a su ritmo, pero a pesar de eso no deja de sorprender que nos asuste de repente con ideas grabadas con fuego en la niñez. Me he dado cuenta que gran parte del tiempo que gasta mi mente, tiempo diríamos ocioso, lo hace desmontando malos memes, malas ideas, como dirían, malos programas insertados en la cadena de montaje educativa y social en la que me crié. Me siento como un feto que ha recibido estímulos químicos en una de esas probetas de Un mundo feliz.

La melodía que recordé es:

Salud adorada bandera que un día
batiendo tus pliegues allá en Boyacá,
sellaste por siempre la lucha bravía
de un pueblo que ansiaba tener libertad.
Oh santa bandera nosotros te amamos
porque eres patria, la vida, el honor,
por tí moriremos felices gritando
que viva el sublime pendón tricolor.
En paz te ofrecemos de olivos mil ramos
del Ande las flores en gran profusión,
y en torno a su escudo felices cantamos
los himnos más puros que da el corazón.

Ustedes perdonen por recordar tal juramento. Siempre tenemos que aferrarnos a algo: seres imaginarios que nos prometen paraísos, banderas que nos dan apariencia de seguridad, de promesas de volver al huevo primigenio, como diría Estanislao Zuleta; Sentimientos grupales que nos dan identidad, que nos dicen quienes somos porque ni siquiera somos capaces de definirnos nosotros mismos, necesitamos que otros lo hagan por nosotros. Yo soy las causas que defiendo y el amor que pongo en ellas.

Lo mas terrible es que algunos terminan muriendo por un pedazo de bandera, como si no hubiera mejores razones.

La libertad, la democracia, las banderas, los colores... mil razones que pueden usarse para convencer a alguien para que dispare, para que no solo entregue su vida por la causa sino que mate a otros mamíferos por ello. Eso si, mientras tanto el que ordena, quita y pone está en su escritorio con sus zapatos italianos y un puro que serviría para alimentar una semana a una familia pobre.

Patria, vida, honor, palabras que a veces se venden como sinónimos. Gente abyecta. Ustedes perdonen.

Vértigo


Escuchando Mogwai. Es la perfecta banda sonora para lo que siento. Siento que mi vida va a demasiada velocidad y yo la miro a mi ritmo, a mi velocidad de metabolismo desde lejos, como ajena. La cosas pasan tan rápidamente que no se pueden digerir, si es que realmente se pudiera. A veces busco a mi diestra algún botón rojo para detener la cinta de la vida pero no lo encuentro. Sin embargo, en ocasiones parece ralentizarse y me siento en un pasillo de supermercado probando unos canapés de atún. Asquerosos pero irresistibles por no tener mas opción. En cuanto los pruebo e intento irme zonas mas interesantes, la vida se da cuenta de su descuido y todo vuelve a la velocidad insana, al vértigo. Todo vuelve a ser veloz, la gente corriendo por Oxford Street para llegar a encender la tele rápidamente y ver algún programa morboso (o realities como le llaman ahora). Cada uno con sus audífonos escuchando su propia banda sonora. La gente en las oficinas moviendo sus dedos encima de botones alineados, sin parar, como huyendo de su realidad por necesidad. El viejo que corre al autobús y la puerta que se cierra justo a su espalda. La ambulancia que pasa contaminando con sus luces el campo visual aún mas, si cabe.

Hoy hubo otro momento de pausa en esta cinta transportadora. Me encontré a punto de una depresión suprema cuando me di cuenta que estaba esperando que nos dejaran entrar al metro, cien personas, junto a las maquinas registradoras, con nuestros carnets pidiendo servicio. Ovejas esperando su alimento, su destino, con prurito de movimiento y sin poder moverse, como peces alienados que golpean los cristales de su pecera una y otra vez.

Incluso el clima va rápido, hoy hizo sol, llovió granizo, llovió, volvió a hacer sol, hizo frío, esta mañana fue gris y ahora esta igual que todos los días.

¿Dónde esta el botón?

jueves, enero 26, 2006

Paraísos modernos


Sal de la Galería Nacional (después de ver el enigmático cráneo oblongo y diagonal del cuadro Los Embajadores) por la puerta principal y voltea a tu izquierda. Luego camina unos cien metros y pasas la calle; encontrarás la iglesia St-Martin-In-The-Fields (en la foto). La cripta de la iglesia está ahora convertida en un agradable café restaurante donde puedes escuchar música clásica popular todos los días (Las cuatro estaciones de Vivaldi suena entre las 3 pm y 5 pm). Tómate un chocolate caliente y sal por la puerta lateral, sigue caminando como quién va a Charing Cross y en la calle peatonal a tu izquierda podrás encontrar un monumento dedicado a Oscar Wilde que tiene grabada una de sus frases:
We are all in the gutter, but some of us are looking at the stars.

Todos estamos en la cuneta pero algunos miramos las estrellas


Léela y compara lo que sientes, lo que piensas, lo que sientes, con lo que ves mas allá, en la calle perpendicular: los ejecutivos londinenses encorbatados corriendo, afanados, por llegar a algún lado mientras la vida pasa... comiendo sandwiches* hoy para tener caviar mañana... mientras acumulan para gastar en la otra vida. Esa vida después de la jubilación o justo al día siguiente de volverse milioner. El paraíso prometido de los tiempos modernos: el futuro. Los cimientos de todo el edificio construido para saciar deseos ajenos, artificiales, implantados tras años y años de adoctrinamiento televisivo, publicitario, familiar, social.

* No deja de ser curioso que la palabra provenga del conde de Sandwich quien se alimentó únicamente de esa clase de comida para no abandonar una partida de cartas.